Porque he aquí, aconteció que mientras se hallaban en la tierra de Helam, sí, en la ciudad de Helam, mientras labraban el terreno circunvecino, he aquí, un ejército lamanita se hallaba en las fronteras de la tierra. Ocurrió entonces que los hermanos de Alma huyeron de sus campos y se reunieron en la ciudad de Helam; y temieron en gran manera por motivo de la llegada de los lamanitas.
Pero salió Alma y fue entre ellos, y los exhortó a que no temieran, sino que se acordaran del Señor su Dios, y él los libraría. Por tanto, calmaron sus temores y empezaron a implorar al Señor que ablandara el corazón de los lamanitas, a fin de que les perdonaran la vida, y la de sus esposas y de sus hijos.
Y aconteció que el Señor ablandó el corazón de los lamanitas. Y Alma y sus hermanos avanzaron y se entregaron en manos de ellos;
y los lamanitas se posesionaron de la tierra de Helam. Y aconteció que los lamanitas prometieron a Alma y a sus hermanos que si les indicaban el camino que conducía a la tierra de Nefi, les concederían su vida y su libertad.
Pero después que Alma les hubo enseñado el camino que conducía a la tierra de Nefi, los lamanitas no quisieron cumplir su promesa, sino que pusieron guardias alrededor de la tierra de Helam, sobre Alma y sus hermanos.
...y los lamanitas se posesionaron de la tierra de Helam.