Entonces Ammón, siendo prudente pero sin malicia, dijo a Lamoni:
¿Escucharás mis palabras, si te digo mediante qué poder hago estas cosas?
Esto es lo que de ti deseo.
Y le respondió el rey, y dijo:
“Sí, creeré todas tus palabras.”
Y así ingeniosamente lo comprometió.
Y Ammón empezó a hablarle osadamente, y le dijo:
¿Crees que hay un Dios?
Y él respondió, y le dijo:
Ignoro lo que eso significa.
Y entonces dijo Ammón:
¿Crees tú que existe un Gran Espíritu?
Y él contestó:
Sí.
Y dijo Ammón:
“Este es Dios.”
Y dijo de nuevo Ammón:
¿Crees que este Gran Espíritu, que es Dios, creó todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra?
Y él dijo:
“Sí, creo que ha creado todas las cosas que hay sobre la tierra;
mas no sé de los cielos.”
Y le dijo Ammón:
El cielo es un lugar donde moran Dios
y todos sus santos ángeles.
Y el rey Lamoni dijo:
¿Está por encima de la tierra?
Y dijo Ammón:
“Sí, y su mirada está sobre todos los hijos de los hombres; y conoce todos los pensamientos e intenciones del corazón; porque por su mano todos fueron creados desde el principio.”
Y dijo el rey Lamoni:
Creo todas estas cosas que has hablado.
¿Eres enviado por Dios?
Y Ammón le dijo:
“Soy un hombre; y en el principio el hombre fue creado a imagen de Dios; y su Santo Espíritu me ha llamado para enseñar estas cosas a los de este pueblo, a fin de que lleguen al conocimiento de lo que es justo y verdadero; y mora en mí parte de ese Espíritu, el cual me da conocimiento, y también poder, de conformidad con mi fe y mis deseos que están en Dios.”
Y cuando Ammón hubo dicho estas palabras, empezó por la creación del mundo, y también la creación de Adán; y le declaró todas las cosas concernientes a la caída del hombre, y le repitió y explicó los anales y las Santas Escrituras del pueblo, las cuales los profetas habían declarado, aun hasta la época en que su padre Lehi salió de Jerusalén.
Y también les relató (porque se dirigía al rey y a sus siervos) todos los viajes de sus padres por el desierto, y todos sus padecimientos de hambre y sed, y sus afanes, etcétera. Y les refirió también concerniente a las rebeliones de Lamán y Lemuel y los hijos de Ismael, sí, les relató todas sus rebeliones; y les explicó todos los anales y las Escrituras, desde la época en que Lehi salió de Jerusalén hasta entonces. Mas eso no es todo; porque les explicó el plan de redención que fue preparado desde la fundación del mundo; y también les hizo saber concerniente a la venida de Cristo, y les dio a conocer todas las obras del Señor.