Y sucedió que los amalekitas estaban llenos de ira a causa de sus pérdidas; y cuando vieron que no podían vengarse de los nefitas, empezaron a agitar al pueblo a la ira en contra de sus hermanos, el pueblo de Anti-Nefi-Lehi; por lo tanto, empezaron a destruirlos otra vez. Y este pueblo nuevamente se negó a tomar las armas, y se dejaron matar según la voluntad de sus enemigos.
Ahora bien, cuando Ammón y sus hermanos vieron esta obra de destrucción entre aquellos que tanto amaban, y entre aquellos que tanto los habían amado —porque los trataban como si fuesen ángeles enviados de Dios para salvarlos de una eterna destrucción— por tanto, cuando Ammón y sus hermanos vieron esta extensa obra de destrucción, fueron movidos a compasión y dijeron al rey:
Reunamos a este pueblo del Señor y descendamos a la tierra de Zarahemla, a nuestros hermanos los nefitas, y huyamos de las manos de nuestros enemigos para que no seamos destruidos.
Mas les dijo el rey:
He aquí, los nefitas nos destruirán a causa de los muchos asesinatos y pecados que contra ellos hemos cometido.
Y dijo Ammón:
Iré y preguntaré al Señor, y si él nos dice que vayamos a nuestros hermanos, ¿iréis vosotros?
Y le dijo el rey:
“Sí, si el Señor nos dice que vayamos, iremos a nuestros hermanos y seremos sus esclavos hasta compensarlos por los muchos asesinatos y pecados que hemos cometido en contra de ellos.”
Mas le dijo Ammón:
"Es contra la ley de nuestros hermanos, que fue establecida por mi padre, que haya esclavos entre ellos; por tanto, descendamos y confiemos en la misericordia de nuestros hermanos."
Mas el rey le dijo:
Pregunta al Señor; y si él nos dice que vayamos, iremos; de otro modo, pereceremos en la tierra.
Y aconteció que Ammón fue y preguntó al Señor, y el Señor le dijo:
“Saca a este pueblo de esta tierra para que no perezca; pues Satanás tiene fuertemente asido el corazón de los amalekitas, quienes incitan a los lamanitas a la ira en contra de sus hermanos, para que los maten; por tanto, sal de esta tierra; y benditos son los de este pueblo en esta generación, porque los preservaré.”
Y sucedió que Ammón fue y le declaró al rey todas las palabras que el Señor le había dicho.
Y reunieron a toda su gente, sí, a todo el pueblo del Señor; y juntaron todos sus rebaños y hatos, y salieron de la tierra, y llegaron al desierto que dividía la tierra de Nefi de la de Zarahemla, y llegaron cerca de las fronteras de la tierra.
Y aconteció que Ammón les dijo: He aquí, yo y mis hermanos iremos a la tierra de Zarahemla, y vosotros os quedaréis aquí hasta que volvamos; y probaremos el corazón de nuestros hermanos para ver si quieren que entréis en su tierra.