Y aconteció que cuando los lamanitas vieron que no podían dominar a los nefitas, se volvieron a su propia tierra; y muchos se fueron a vivir a la tierra de Ismael y a la tierra de Nefi, y se unieron al pueblo de Dios, que era el pueblo de Anti-Nefi-Lehi.
Y aconteció que cuando aquellos lamanitas que habían ido a la guerra contra los nefitas vieron, después de sus muchos esfuerzos por destruirlos, que era en vano procurar su destrucción, se volvieron otra vez a la tierra de Nefi.
Y también ellos enterraron sus armas de guerra, como lo habían hecho sus hermanos; y empezaron a ser una gente justa; y caminaron por las vías del Señor y se esforzaron por observar sus mandamientos y estatutos.
Sí, y observaban la ley de Moisés; porque era necesario que la observaran todavía, pues no se había cumplido enteramente. Mas a pesar de la ley de Moisés, esperaban anhelosamente la venida de Cristo, considerando la ley mosaica como un símbolo de su venida y creyendo que debían guardar aquellas prácticas exteriores hasta que él les fuese revelado.
Pero no creían que la salvación viniera por la ley de Moisés, sino que la ley de Moisés servía para fortalecer su fe en Cristo; y así, mediante la fe, retenían la esperanza de salvación eterna, confiando en el espíritu de profecía que habló de aquellas cosas que habían de venir.