Y sucedió que después que hubo dicho todas estas cosas, y las explicó al rey, este creyó todas sus palabras; y empezó a clamar al Señor, diciendo:
¡Oh Señor, ten misericordia! ¡Según tu abundante misericordia que has tenido para con el pueblo de Nefi, tenla para mí y mi pueblo!
Y cuando hubo dicho esto, cayó a tierra como si estuviera muerto.
Y aconteció que sus siervos lo levantaron y lo llevaron a su esposa, y lo tendieron sobre una cama; y permaneció como si estuviera muerto por el espacio de dos días y dos noches; y su esposa y sus hijos e hijas lloraron por él según la costumbre de los lamanitas, lamentando en extremo su pérdida.
Y sucedió que después de dos días y dos noches, estaban ya para llevar su cuerpo y ponerlo en un sepulcro que habían hecho con el fin de sepultar a sus muertos.