Y aconteció que cuando hubo alistado los caballos y los carros para el rey y sus siervos, Ammón entró en donde estaba el rey, …
…y observó que el semblante del rey había cambiado; por tanto, estaba a punto de retirarse de su presencia.
Y le dijo uno de los siervos del rey:
"Rabbánah, que interpretado significa poderoso o gran rey, pues consideraban que sus reyes eran poderosos; y por eso le dijo:
"Rabbánah, el rey desea que te quedes."
De modo que Ammón se volvió hacia el rey y le dijo: ¿Qué quieres que haga por ti, oh rey? Mas el rey no le contestó por el espacio de una hora, según el tiempo de ellos, porque no sabía qué decirle.
Y sucedió que Ammón le dijo otra vez:
¿Qué deseas de mí?
Mas el rey no le contestó.
Y aconteció que Ammón, estando lleno del Espíritu de Dios, percibió los pensamientos del rey. Y le dijo:
¿Es porque has oído que defendí a tus siervos y tus rebaños, y maté a siete de sus hermanos con la honda y con la espada, y les corté los brazos a otros, a fin de defender tus rebaños y tus siervos? ¿He aquí, es esto lo que causa tu asombro? Yo te digo: ¿A qué se debe que te maravilles tanto? He aquí, soy un hombre, y soy tu siervo; por tanto, cualquier cosa que desees, que sea justa, yo la haré.
Y cuando el rey hubo oído estas palabras, se maravilló de nuevo, porque vio que Ammón podía discernir sus pensamientos; mas no obstante, el rey Lamoni abrió su boca, y le dijo:
¿Quién eres? ¿Eres tú ese Gran Espíritu que sabe todas las cosas?
Le respondió Ammón, y dijo:
No lo soy.
Y dijo el rey:
¿Cómo sabes los pensamientos de mi corazón? Puedes hablar sin temor y decirme concerniente a estas cosas; y dime, también, con qué poder mataste y cortaste los brazos a mis hermanos que esparcieron mis rebaños. Ahora bien, si me explicas concerniente a estas cosas, te daré cuanto deseares; y si necesario fuere, te protegeré con mis ejércitos; pero sé que eres más poderoso que todos ellos; no obstante, te concederé cuanto de mí desees.