Y aconteció que después de haber viajado por el desierto hasta donde estaba nuestro padre, he aquí, éste se llenó de gozo; y también mi madre Saríah se regocijó en extremo, porque verdaderamente se había afligido por nosotros; y cuando volvimos a la tienda de mi padre, se llenaron de gozo; y mi madre se consoló.