Y cuando Moroni hubo dicho estas palabras, Zerahemna recogió su espada, y se enojó con Moroni, y se lanzó hacia él para matarlo; mas al levantar su espada, he aquí, uno de los soldados de Moroni le asestó un golpe que la echó por tierra y le quebró la empuñadura; y también hirió a Zerahemna, de modo que le cortó el cuero cabelludo, el cual cayó al suelo. Y Zerahemna se retiró de ellos entre sus soldados.