¿Qué, pues, enseñáis a este pueblo?
Y dijeron:
Enseñamos la ley de Moisés.
Y de nuevo les dijo:
Si enseñáis la ley de Moisés, ¿cómo es que no la cumplís? ¿Por qué entregáis vuestros corazones a las riquezas? ¿Por qué cometéis fornicaciones y disipáis vuestro vigor con rameras, sí, y hacéis que este pueblo cometa pecado, de modo que el Señor tenga motivo para enviarme a profetizar contra este pueblo, sí, aun un gran mal contra este pueblo?
¿No sabéis que hablo la verdad? Sí, sabéis que hablo la verdad, y deberíais temblar ante Dios. Y sucederá que seréis heridos por vuestras iniquidades, pues habéis dicho que enseñáis la ley de Moisés.
Y, ¿qué sabéis concerniente a la ley de Moisés? ¿Viene la salvación por la ley de Moisés? ¿Qué decís vosotros?
Y respondieron y dijeron que la salvación venía por la ley de Moisés. Mas les dijo Abinadí:
Sé que si guardáis los mandamientos de Dios, seréis salvos; sí, si guardáis los mandamientos que el Señor dio a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo:
‘Yo soy el Señor tu Dios,
que te he sacado de la tierra de Egipto,
de la casa de servidumbre.No tendrás otro Dios delante de mí.
No te harás ninguna imagen tallada, ni ninguna semejanza de cosa alguna que esté arriba en el cielo,
ni de cosas que estén abajo en la tierra.’
Y luego les dijo Abinadí:
¿Habéis hecho todo esto? Yo os digo: No; no lo habéis hecho. ¿Y habéis enseñado a este pueblo que debe observar todas estas cosas? Os digo que no; no lo habéis hecho.