Y hablo esto a causa del espíritu que está en mí. Y a pesar de que han sido llevados, volverán otra vez y poseerán la tierra de Jerusalén; por tanto, serán nuevamente restaurados a la tierra de su herencia.
Pero he aquí, habrá entre ellos guerras y rumores de guerras; y cuando llegue el día en que el Unigénito del Padre, sí, el Padre del cielo y de la tierra, se manifieste él mismo a ellos en la carne, he aquí, lo rechazarán por causa de sus iniquidades, y la dureza de sus corazones, y lo duro de su cerviz.
He aquí, lo crucificarán; y después de ser puesto en un sepulcro por el espacio de tres días, se levantará de entre los muertos, con sanidad en sus alas; y todos los que crean en su nombre serán salvos en el reino de Dios. Por tanto, mi alma se deleita en profetizar concerniente a él, porque he visto su día, y mi corazón magnifica su santo nombre.