He aquí, estamos en el año veintinueve, en las postrimerías, y ocupamos nuestras tierras; y los lamanitas han huido a la tierra de Nefi. Y estos hijos del pueblo de Ammón, de quienes he hablado tan favorablemente, están conmigo en la ciudad de Manti; y el Señor los ha sostenido, sí, y los ha librado de caer por la espada, a tal grado que ni uno solo de ellos ha muerto. Mas he aquí, han recibido muchas heridas; no obstante, permanecen firmes en esa libertad con la que Dios los ha hecho libres; y son diligentes en acordarse del Señor su Dios de día en día; sí, se esfuerzan por obedecer sus estatutos y sus juicios y sus mandamientos continuamente; y su fe es fuerte en las profecías concernientes a lo que está por venir. Y ahora bien, mi amado hermano Moroni, que el Señor nuestro Dios, que nos ha redimido y nos ha hecho libres, te conserve continuamente en su presencia; sí, y que favorezca a este pueblo, al grado de que tengáis éxito en posesionaros de todo lo que los lamanitas nos han quitado, que era para nuestro sostén. Y ahora, he aquí, concluyo mi epístola. Soy Helamán hijo de Alma.