Y sucedió que de nuevo empezamos a establecer el reino y a poseer otra vez la tierra en paz. Y mandé hacer armas de guerra de todas clases, para que de ese modo yo tuviera armas para mi pueblo, para el día en que los lamanitas volvieran a la guerra contra mi pueblo. Y puse guardias alrededor de la tierra, a fin de que los lamanitas no cayesen de nuevo de improviso sobre nosotros y nos destruyesen; y así protegí a mi pueblo y mis rebaños, y evité que cayeran en manos de nuestros enemigos. Y sucedió que heredamos la tierra de nuestros padres durante muchos años; sí, por el espacio de veintidós años. E hice que los hombres cultivaran la tierra y produjeran granos y frutos de todas clases. E hice que las mujeres hilaran y se afanaran, y trabajaran y tejieran toda suerte de linos finos; sí, y telas de todas clases para que cubriéramos nuestra desnudez; y así prosperamos en la tierra, así gozamos de continua paz en la tierra por el espacio de veintidós años.