Y sucedió que Alma, quien había huido de los siervos del rey Noé, se arrepintió de sus pecados e iniquidades, y fue secretamente entre el pueblo, y empezó a enseñar las palabras de Abinadí; sí, concerniente a lo que había de venir, y también acerca de la resurrección de los muertos y la redención del pueblo, que iba a realizarse por medio del poder, y los padecimientos, y la muerte de Cristo, y su resurrección y ascensión al cielo.
Y enseñaba a cuantos querían oír su palabra. Y los instruía secretamente para que no llegara a oídos del rey. Y muchos creyeron en sus palabras.