Por tanto, no temían a Ammón, porque suponían que uno de sus hombres podía matarlo a su gusto, pues no sabían que el Señor había prometido a Mosíah que libraría a sus hijos de las manos de ellos; ni sabían nada en cuanto al Señor; por tanto, se deleitaban en la destrucción de sus hermanos, y por esta razón avanzaron para esparcir los rebaños del rey.