Y sucedió que después del fin de Korihor, habiendo recibido Alma noticias de que los zoramitas estaban pervirtiendo las vías del Señor, y que Zoram, su jefe, estaba induciendo el corazón de los del pueblo a que se postraran ante ídolos mudos, su corazón empezó nuevamente a afligirse a causa de la iniquidad del pueblo. Porque le era motivo de mucho pesar a Alma saber de la iniquidad entre su pueblo; por tanto, su corazón se afligió en extremo por causa de la separación de los zoramitas de los nefitas.