Y aconteció que después que Alma, sus hermanos y sus hijos hubieron oído estas oraciones, se asombraron sobremanera. Pues he aquí, cada uno iba y ofrecía estas mismas oraciones. Y el nombre que daban a este sitio era Rameúmptom, que interpretado quiere decir el santo púlpito. Y desde este púlpito ofrecía, cada uno de ellos, la misma oración a Dios, dando las gracias a su Dios porque los había escogido, y porque no los llevó en pos de la tradición de sus hermanos, y porque sus corazones no fueron cautivados para creer en cosas venideras, de las cuales nada sabían. Y después que todos los del pueblo daban gracias de esta manera, regresaban a sus casas, sin volver a hablar de su Dios hasta que nuevamente se juntaban alrededor del santo púlpito para ofrecer gracias según su manera.