¡Oh recuerda, hijo mío, y aprende sabiduría en tu juventud;
sí, aprende en tu juventud a guardar los mandamientos de Dios!
Sí, e implora a Dios todo tu sostén;
sí, sean todos tus hechos en el Señor,
y dondequiera que fueres, sea en el Señor;
deja que todos tus pensamientos se dirijan al Señor;
sí, deja que los afectos de tu corazón se funden en el Señor para siempre.
Consulta al Señor en todos tus hechos,
y él te dirigirá para bien;
sí, cuando te acuestes por la noche,
acuéstate en el Señor,
para que él te cuide en tu sueño;
y cuando te levantes por la mañana,
rebose tu corazón de gratitud a Dios;
y si haces estas cosas, serás enaltecido en el postrer día.