Y ocurrió que los del pueblo vieron que estaban a punto de perecer de hambre, y empezaron a acordarse del Señor su Dios, y también empezaron a acordarse de las palabras de Nefi. Y los del pueblo empezaron a suplicar a sus jueces superiores y a sus jefes que dijeran a Nefi: He aquí, sabemos que eres un hombre de Dios; suplica, pues, al Señor nuestro Dios que aparte de nosotros esta hambre, no sea que se cumplan todas las palabras que has hablado concernientes a nuestra destrucción. Y aconteció que los jueces hablaron a Nefi según las palabras que se habían solicitado. Y sucedió que cuando Nefi vio que el pueblo se había arrepentido, y se había humillado y vestido de cilicio, clamó otra vez al Señor, diciendo: