Y sucedió que el hermano de Jared clamó al Señor, diciendo:
¡Oh Señor!, he efectuado la obra que me has mandado, y he construido los barcos según tú me has dirigido. Y he aquí, oh Señor, no hay luz en ellos; ¿a dónde nos hemos de dirigir? Y también pereceremos, porque en ellos no podremos respirar sino el aire que contengan; por consiguiente, pereceremos.