Y cuando el Señor hubo hablado estas palabras, mostró al hermano de Jared todos los habitantes de la tierra que había habido, y también todos los que había de haber; y no los ocultó de su vista, aun hasta los cabos de la tierra. Porque le había dicho anteriormente que si creía en él y en que podía mostrarle todas las cosas, estas le serían manifestadas; por tanto, el Señor no podía ocultarle nada, porque sabía que el Señor podía mostrarle todas las cosas.