Y sucedió que cuando todos se hubieron unido, cada cual al ejército que prefería, con sus esposas y sus hijos—habiendo armado a los hombres, así como a las mujeres y a los niños, con armas de guerra, con escudos, y petos, y cascos, y estando vestidos para la guerra— marcharon el uno contra el otro a la batalla; y lucharon todo ese día, y no triunfaron.