Y aconteció que me habló otra vez el ángel, diciendo: ¡Mira! Y miré, y vi al Cordero de Dios, y que el pueblo lo apresó; sí, vi que el Hijo del eterno Dios fue juzgado por el mundo; y yo vi, y doy testimonio. Y yo, Nefi, vi que fue levantado sobre la cruz e inmolado por los pecados del mundo.