Y ocurrió que después que yo, Nefi, hube sido arrebatado en el espíritu, y hube visto todas estas cosas, volví a la tienda de mi padre. Y sucedió que vi a mis hermanos, y estaban disputando entre sí concerniente a las cosas que mi padre les había hablado. Porque verdaderamente les habló muchas grandes cosas que eran difíciles de comprender, a menos que uno recurriera al Señor; y como eran duros de corazón, no acudían al Señor como debían. Y yo, Nefi, estaba apesadumbrado por la dureza de sus corazones, como también a causa de las cosas que yo había visto, las cuales sabía que inevitablemente habrían de suceder, debido a la gran iniquidad de los hijos de los hombres.