Y otra vez acontecerá que el Señor dirá a aquel que lea las palabras que le han de ser entregadas:
Por cuanto este pueblo se me acerca con su boca,
y con sus labios me honra,
mas su corazón ha alejado de mí,
y su temor para conmigo le es inculcado por los preceptos de los hombres,
procederé yo, por tanto, a ejecutar una obra maravillosa entre este pueblo;
sí, una obra maravillosa y un prodigio;
porque la sabiduría de sus sabios e instruidos perecerá,
y el entendimiento de sus prudentes será escondido.