Y aconteció que cuando se hubieron consumido los cuerpos de los que habían sido echados al fuego, como también los anales que habían arrojado junto con ellos, el juez superior de la tierra vino y se puso delante de Alma y Amulek, estando ellos atados, y los golpeó en las mejillas con la mano, y les dijo:
Después de lo que habéis visto, ¿predicaréis otra vez a los de este pueblo que serán arrojados en un lago de fuego y azufre? He aquí, ya veis que no tuvisteis poder para salvar a los que habían sido arrojados al fuego; ni tampoco los ha salvado Dios porque eran de vuestra fe.
Y el juez los golpeó otra vez en las mejillas, y les preguntó:
¿Qué decís en favor de vosotros mismos? Y este juez era de la orden y la fe de Nehor, aquel que mató a Gedeón.