Y aconteció que yo, Jacob, empecé a envejecer; y como la historia de este pueblo se lleva en las otras planchas de Nefi, concluyo, por tanto, esta relación, declarando que la he escrito según mi mejor conocimiento, diciendo que
el tiempo se nos ha pasado,
y nuestras vidas también han pasado como si fuera un sueño,
pues somos un pueblo solitario y solemne,
errantes, desterrados de Jerusalén,
nacidos en la tribulación, en un desierto,
y aborrecidos por nuestros hermanos,
cosa que ha provocado guerras y contenciones;
de manera que nos hemos lamentado en el curso de nuestras vidas.