He aquí, aconteció que yo, Enós, sabía que mi padre era un varón justo, pues me instruyó en su idioma y también me crio en disciplina y amonestación del Señor—y bendito sea el nombre de mi Dios por ello— y os diré de la lucha que tuve ante Dios, antes de recibir la remisión de mis pecados.