Y aconteció que no hallaron manera de librarse del cautiverio, sino el de tomar a sus mujeres e hijos, y sus rebaños, sus manadas y sus tiendas, y huir al desierto; porque siendo tan numerosos los lamanitas, era imposible que el pueblo de Limhi contendiera con ellos, creyendo poder librarse de la servidumbre por medio de la espada.