Y aconteció que Amulón suplicó a los lamanitas; y envió también a las mujeres de estos sacerdotes, que eran las hijas de los lamanitas, para que abogaran con sus hermanos por que no destruyesen a sus maridos. Y los lamanitas tuvieron compasión de Amulón y sus hermanos, y no los destruyeron a causa de sus esposas.