Y aconteció que cuando el rey hubo enviado esta proclamación, Aarón y sus hermanos fueron de ciudad en ciudad, y de una casa de adoración a otra, estableciendo iglesias y consagrando sacerdotes y maestros entre los lamanitas por toda esa tierra, para que predicaran y enseñaran la palabra de Dios entre ellos; y así fue como empezaron ellos a lograr mucho éxito. Y miles llegaron al conocimiento del Señor, sí, miles llegaron a creer en las tradiciones de los nefitas; y se les enseñó lo que contenían los anales y las profecías que se han transmitido aun hasta estos días.