Pero he aquí una cosa en la cual podemos regocijarnos mucho; porque sucedió que en el año veintiséis, yo, Helamán, marché al frente de estos dos mil jóvenes hasta la ciudad de Judea para ayudar a Antipus, a quien habías nombrado jefe sobre el pueblo en aquella parte de la tierra.
E incorporé a mis dos mil hijos (porque son dignos de ser llamados hijos) al ejército de Antipus, y con esta fuerza él se regocijó en extremo; pues he aquí, los lamanitas habían reducido su ejército, porque las fuerzas de ellos habían matado a un gran número de nuestros hombres, por lo cual tenemos motivo para lamentarnos. No obstante, podemos consolarnos en esto, que han muerto en la causa de su patria y de su Dios; sí, y son felices.
Y aconteció que Helamán marchó al frente de sus dos mil soldados jóvenes para ayudar al pueblo en las fronteras de la tierra hacia el sur, cerca del mar del oeste. Y así concluyó el año veintiocho del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.