Y aconteció que el sumo sacerdote le dijo:
¿Por qué andas pervirtiendo las vías del Señor?
¿Por qué enseñas a este pueblo que no habrá Cristo,
para interrumpir su gozo?
¿Por qué hablas contra todas las profecías de los santos profetas?
Y el nombre del sumo sacerdote era Giddona.