Ahora bien, cuando Alma vio esto, se angustió su corazón, pues vio que eran una gente inicua y perversa; sí, vio que sus corazones estaban puestos en el oro, y en la plata, y en toda clase de objetos finos. Sí, y también vio que por motivo de su orgullo sus corazones se ensalzaban con gran jactancia.