Y sucedió que cuando hubieron llegado a las fronteras de la tierra de los lamanitas, se separaron unos de otros, confiando en el Señor en que se volverían a reunir al fin de su cosecha; porque creían que la obra que habían emprendido era grande.
De manera que se separaron unos de otros, y fueron entre ellos, cada uno a solas, según la palabra y poder de Dios que le era concedido.