Y cuando Alma hubo dicho estas palabras, bendijo a la iglesia; sí, a todos aquellos que permaneciesen firmes en la fe desde ese tiempo en adelante. Y cuando Alma hubo hecho esto, salió de la tierra de Zarahemla como si fuera a la tierra de Melek. Y ocurrió que no se volvió a saber de él; y de su muerte y de su entierro, nada sabemos.