Y sucedió que los tomaron y los llevaron ante el juez para ser juzgados del crimen que habían cometido, según la ley que había sido dada por el pueblo. Y aconteció que aquellos jueces tenían muchos amigos y parientes; y el resto, sí, casi todos los abogados y sumos sacerdotes se juntaron y se unieron a los parientes de aquellos jueces que iban a ser juzgados según la ley.
E hicieron un pacto unos con otros, sí, ese pacto que imponían los de la antigüedad, pacto que el diablo dio y administró para combinarse contra toda rectitud. De modo que se combinaron contra el pueblo del Señor, e hicieron un pacto de destruirlo y de librar del poder de la justicia, que estaba a punto de administrarse de acuerdo con la ley, a aquellos que eran culpables de asesinato.