Y cuando llegó la noche, estaban ebrios de ira, así como el hombre que está borracho de vino; y de nuevo durmieron sobre sus espadas. Y a la mañana siguiente volvieron a luchar; y cuando llegó la noche, todos habían caído por la espada salvo cincuenta y dos de la gente de Coriántumr, y sesenta y nueve de la gente de Shiz.