Y yo, Mormón, siendo descendiente de Nefi (y el nombre de mi padre era Mormón), recordé las cosas que Ammarón me mandó. Y sucedió que teniendo yo once años de edad, mi padre me llevó a la tierra del sur, sí, hasta la tierra de Zarahemla. Toda la superficie de la tierra había quedado cubierta de edificios, y los habitantes eran casi tan numerosos como las arenas del mar.