Y mi alma se partió de angustia a causa de los de mi pueblo que habían muerto, y exclamé:
¡Oh bello pueblo, cómo pudisteis apartaros de las vías del Señor!
¡Oh bello pueblo, cómo pudisteis rechazar a ese Jesús que esperaba con los brazos abiertos para recibiros!
He aquí, si no hubieseis hecho esto, no habríais caído.
Mas he aquí, habéis caído,
y lloro vuestra pérdida.¡Oh bellos hijos e hijas, vosotros, padres y madres, vosotros, esposos y esposas, pueblo bello, cómo pudisteis haber caído!
Pero he aquí, habéis desaparecido,
y mi dolor no puede haceros volver.Y pronto viene el día en que vuestra parte mortal se revestirá de inmortalidad,
y estos cuerpos que hoy se descomponen en corrupción, pronto se transformarán en incorruptibles;y entonces tendréis que presentaros ante el tribunal de Cristo para ser juzgados según vuestras obras;
y si tal fuere que sois justos, entonces benditos sois con vuestros padres que os han precedido.¡Oh, si os hubieseis arrepentido antes que cayera sobre vosotros esta grande destrucción!
Mas he aquí, habéis desaparecido,
y el Padre, sí, el Padre Eterno del cielo, conoce vuestro estado;
y él obra con vosotros de acuerdo con su justicia y misericordia.