Por tanto, como os dije que os había servido, andando con la conciencia limpia delante de Dios, así en esta ocasión os he hecho congregar, a fin de que se me halle sin culpa, y vuestra sangre no sea sobre mí cuando comparezca para que Dios me juzgue por las cosas que me ha mandado concerniente a vosotros.
Os digo que os he hecho congregar para que pueda limpiar mis vestidos de vuestra sangre, en este período de tiempo en que estoy a punto de descender a mi sepultura, para descender en paz, y mi espíritu inmortal se una a los coros celestes, para cantar alabanzas a un Dios justo.
Y además, os digo que os he hecho congregar a fin de declararos que ya no puedo ser vuestro maestro ni vuestro rey;
porque aun ahora mismo mi cuerpo entero tiembla en extremo, mientras me esfuerzo en hablaros; mas el Señor Dios me sostiene y me ha permitido que os hable; y me ha mandado que os declare hoy que mi hijo Mosíah es rey y gobernante vuestro.