Y además:
¡Oídme, oh casa de Israel,
todos vosotros los que habéis sido separados y echados fuera
por causa de la iniquidad de los pastores de mi pueblo;
sí, todos vosotros que habéis sido separados y esparcidos,
quienes sois de mi pueblo, oh casa de Israel!¡Oídme, islas del mar,
y escuchad, pueblos lejanos!El Señor me llamó desde el vientre;
desde las entrañas de mi madre hizo él mención de mi nombre.Y puso mi boca como espada aguda:
me cubrió con la sombra de su mano,
y me puso por saeta pulida;
me guardó en su aljaba;y me dijo: ¡Mi siervo eres tú, oh Israel;
en ti seré glorificado!Pero yo dije: Por demás he trabajado,
en vano y sin provecho he consumido mi fuerza;
ciertamente mi causa está ante el Señor,
y mi obra con mi Dios.
Ahora bien, dice el Señor —
que me formó desde el vientre para ser su siervo,
para hacer volver a él a Jacob —
aun cuando Israel no sea reunido, con todo, glorioso seré ante los ojos del Señor,
y mi fortaleza será el Dios mío.
Y dijo:
Poco es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob
y restaurar los preservados de Israel.
También te pondré por luz de los gentiles,
para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.Así dice el Señor, el Redentor de Israel, el Santo suyo,
al menospreciado del hombre,
al abominado de las naciones,
al siervo de soberanos:Reyes verán y se levantarán;
y príncipes también adorarán,
a causa del Señor que es fiel.