Y ahora concluyo mi relato concerniente a la destrucción de mi pueblo, los nefitas. Y sucedió que marchamos delante de los lamanitas. Y yo, Mormón, escribí una epístola al rey de los lamanitas, y le pedí que nos permitiera juntar a nuestro pueblo en la tierra de Cumorah, en las inmediaciones de un cerro llamado Cumorah, y allí les presentáramos la batalla. Y sucedió que el rey de los lamanitas me concedió aquello que había solicitado.
Y ocurrió que emprendimos la marcha a la tierra de Cumorah, y plantamos nuestras tiendas en derredor del cerro Cumorah; y se hallaba en una región de muchas aguas, ríos y fuentes; y aquí esperábamos obtener ventaja sobre los lamanitas. Y cuando habían transcurrido trescientos ochenta y cuatro años, nosotros habíamos recogido a todo el resto de nuestro pueblo en la tierra de Cumorah.
...hice, por tanto, esta relación de las planchas de Nefi, y escondí en el cerro Cumorah todos los anales que se me habían confiado por la mano del Señor, con excepción de estas pocas planchas que entregué a mi hijo Moroni.