Y sucedió que en el año cincuenta y cuatro hubo muchas disensiones en la iglesia, y también hubo una contienda entre el pueblo, al grado de que se derramó mucha sangre. Y los rebeldes fueron muertos y echados de la tierra, y se fueron al rey de los lamanitas. Y aconteció que trataron de incitar a los lamanitas a la guerra contra los nefitas; mas he aquí, los lamanitas temían en extremo, a tal grado que no quisieron escuchar las palabras de aquellos disidentes.
Pero acaeció que en el año cincuenta y seis del gobierno de los jueces, hubo disidentes que se pasaron de los nefitas a los lamanitas; y junto con los otros lograron provocarlos a la ira contra los nefitas; y todo aquel año se estuvieron preparando para la guerra.
Y en el año cincuenta y siete fueron a la batalla contra los nefitas, y dieron principio a la obra de muerte; sí, al grado de que en el año cincuenta y ocho del gobierno de los jueces lograron apoderarse de la tierra de Zarahemla; sí, y también de todas las tierras, hasta la que se encontraba cerca de la tierra de Abundancia.
Y los nefitas y los ejércitos de Moroníah fueron rechazados hasta la tierra de Abundancia. Y allí se fortificaron contra los lamanitas desde el mar del oeste hasta el este; y esta línea que habían fortificado, y en la cual habían apostado sus tropas para defender su país del norte, era una jornada de un día para un nefita. Y así fue como esos disidentes nefitas, con la ayuda de un numeroso ejército lamanita, se habían apoderado de todas las posesiones de los nefitas que se hallaban en la tierra del sur; y todo esto aconteció en los años cincuenta y ocho y cincuenta y nueve del gobierno de los jueces.
Y sucedió que en el año sesenta del gobierno de los jueces, Moroníah y sus ejércitos lograron ocupar muchas partes del país; sí, reconquistaron muchas ciudades que habían caído en manos de los lamanitas. Y aconteció que en el año sesenta y uno del gobierno de los jueces, lograron recuperar hasta la mitad de sus posesiones.