El Período de Gadiantón

El Génesis de Gadiantón

Helaman 2:1–2

Después de alguna controversia, Helamán, el hijo de Helamán, es elegido como juez principal de Zarahemla.

Y aconteció que en el año cuarenta y dos del gobierno de los jueces, después que Moroníah hubo restablecido la paz entre los nefitas y los lamanitas, he aquí que no había quien ocupase el asiento judicial; por tanto, empezó a haber de nuevo una contención entre el pueblo concerniente a quién debía ocupar el puesto. Y ocurrió que la voz del pueblo eligió a Helamán hijo de Helamán, para ocupar el asiento judicial.

Helaman 2:3–5

Kishkumen, junto con un hombre llamado Gadiantón, promete a sus seguidores posiciones prominentes en el gobierno si apoyaban el ascenso de Gadiantón al asiento judicial; Kishkumen planea matar a Helamán.

Mas he aquí, Kishkumen, que había asesinado a Pahorán, se puso al acecho para destruir también a Helamán; y lo apoyaron los de su banda, quienes habían concertado un pacto para que nadie supiera de su iniquidad. Porque había un tal Gadiantón, el cual era sumamente experto en muchas palabras, y también en su sutileza para llevar a cabo la obra secreta de asesinato y robo; por tanto, llegó a ser jefe de la banda de Kishkumen. De manera que los lisonjeó, así como a Kishkumen, diciéndoles que si lo colocaban en el asiento judicial, concedería que los que pertenecían a su banda fuesen colocados en puestos de poder y autoridad entre el pueblo; por tanto, Kishkumen procuró destruir a Helamán.

Helaman 2:6

Mientras tanto, uno de los siervos de Helaman se había infiltrado en la banda de Gadianton, y había descubierto el complot contra Helaman.

Y sucedió que mientras se dirigía hacia el asiento judicial para destruir a Helamán, he aquí, uno de los siervos de Helamán, que había ido de noche y había logrado, usando un disfraz, un conocimiento de los planes que había urdido esta banda para destruir a Helamán,

Helaman 2:7

El siervo de Helamán sale por la noche y se encuentra con Kishkumen, quien le pide al siervo que lo lleve a Helamán.

aconteció que al encontrar a Kishkumen, le dio una señal; por lo que este le divulgó el objeto de su pretensión, suplicándole que lo condujera al asiento judicial para asesinar a Helamán.

Helaman 2:8

El siervo de Helamán mantiene su encubrimiento y acepta guiar a Kishkumen hacia Helamán.

Y cuando el siervo de Helamán se enteró de todo lo que había en el corazón de Kishkumen, y que su intención era asesinar, y que también el objeto de los que pertenecían a su banda era matar, y robar, y obtener poder (y este era su secreto plan y su combinación), el siervo de Helamán le dijo a Kishkumen:

Vamos al asiento judicial.

Helaman 2:9

Mientras se dirigen hacia el asiento de juicio, dónde está Helamán, el siervo de Helamán apuñala a Kishkumen, quien muere; luego corre de vuelta a Helamán y le cuenta todo lo que sucedió.

Y esto agradó extremadamente a Kishkumen, pues pensó que iba a poder cumplir su designio; pero he aquí, mientras se dirigían al asiento judicial, el siervo de Helamán apuñaló a Kishkumen en el corazón, de manera que cayó muerto sin un solo gemido. Corrió entonces el siervo y le comunicó a Helamán todo lo que había visto, y oído, y hecho.

Helaman 2:10–11

Helamán envía oficiales para capturar al grupo de Gadiantón, pero, al notar que Kishkumen no ha regresado, el grupo de Gadiantón escapa hacia el desierto, y permanecen sin ser encontrados.

Y aconteció que Helamán mandó aprehender a esa banda de ladrones y asesinos secretos, a fin de ejecutarlos según la ley. Mas he aquí, cuando Gadiantón se enteró de que Kishkumen no volvía, temió ser destruido; por lo tanto, hizo que su banda lo siguiera. Y huyeron de la tierra, por un camino secreto, al desierto; de modo que cuando Helamán los mandó aprehender, no pudieron hallarlos en ninguna parte.

Helaman 2:12–14

Gadiantón y su ideología demuestran ser la caída del pueblo nefitas.

Y en adelante se dirá más de este Gadiantón; y de este modo concluyó el año cuarenta y dos del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi. Y he aquí, a la conclusión de este libro veréis que este Gadiantón probó ser la ruina, sí, casi la completa destrucción del pueblo de Nefi. He aquí, no me refiero al fin del libro de Helamán, sino al fin del libro de Nefi, del cual he tomado toda la relación que he escrito.