El Período de Gadiantón

El crecimiento de Gadiantón

Helaman 11:24–25

El año siguiente, los disidentes nefitas, ahora fusionados con los lamanitas, inician ataques guerrilleros contra los nefitas.

Y aconteció que en el año ochenta del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, hubo un cierto número de los disidentes nefitas que algunos años antes se habían pasado a los lamanitas y habían tomado sobre sí el nombre de lamanitas, y también cierto número que eran descendientes verdaderos de los lamanitas, habiendo sido incitados a la ira por aquellos, es decir, aquellos disidentes, que emprendieron, por tanto, una guerra contra sus hermanos. Y cometían asesinatos y robos; y entonces se refugiaban en las montañas, y en el desierto, y en parajes secretos, ocultándose para que no los descubriesen, aumentando sus números diariamente a causa de que había disidentes que se unían a ellos.

Helaman 11:26–27

Estos guerrilleros adoptan la identidad de los ladrones de Gadiantón, y representan un gran problema para los Nefitas.

Y así con el tiempo, sí, en el término de no muchos años, se convirtieron en una banda sumamente grande de ladrones; y buscaron todos los planes secretos de Gadiantón; y así llegaron ellos a ser los ladrones de Gadiantón. Y he aquí, estos ladrones causaron grandes estragos, sí, una gran destrucción, así entre el pueblo de Nefi, como también entre el pueblo de los lamanitas.

Helaman 11:28–32

Las milicias nephitas son enviadas a la selva varias veces y con éxito dispersan las fuerzas de Gadiantón.

Y sucedió que se hizo necesario que se diera fin a esta obra de destrucción; de modo que enviaron un ejército de hombres fuertes al desierto y a las montañas, a fin de buscar esa banda de ladrones y destruirlos. Mas he aquí, sucedió que en ese mismo año el ejército fue rechazado aun hasta sus propias tierras; y así concluyó el año ochenta del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi. Y ocurrió que al comenzar el año ochenta y uno, salieron otra vez contra esta banda de ladrones, y destruyeron a muchos; y también entre ellos hubo mucha destrucción. Y de nuevo se vieron obligados a volver del desierto y de las montañas a sus propias tierras, por razón del extremadamente crecido número de esos ladrones que infestaban las montañas y el desierto. Y aconteció que así concluyó este año.

Helaman 11:32–35

Aun así, las fuerzas de Gadiantón continúan creciendo y siguen iniciando batallas contra los nefitas.

Y continuaron aumentando los ladrones y haciéndose fuertes, al grado de que desafiaron a todos los ejércitos de los nefitas, y de los lamanitas también; e hicieron descender un temor muy grande sobre la gente por toda la superficie de la tierra.

Sí, porque cayeron sobre muchas partes de la tierra, y les causaron grandes destrozos; sí, mataron a muchos, y a otros se llevaron cautivos al desierto; sí, y más particularmente a sus mujeres y sus niños. Ahora bien, esta gran calamidad que sobrevino a los del pueblo por causa de sus iniquidades, de nuevo los hizo acordarse del Señor su Dios. Y así concluyó el año ochenta y uno del gobierno de los jueces.

Helaman 11:36–38

La moralidad de los nephitas decae nuevamente y no muestran señales de arrepentimiento.

Y en el año ochenta y dos, empezaron otra vez a olvidarse del Señor su Dios. Y empezaron a aumentar en su iniquidad durante el año ochenta y tres; y no enmendaron su conducta en el año ochenta y cuatro. Y aconteció que en el año ochenta y cinco, se afianzaron cada vez más en su orgullo y en su iniquidad; y así, otra vez estaban madurando para la destrucción. Y así concluyó el año ochenta y cinco.