El Período de Gadiantón

Liderazgo y Mandato de Helamán

Helaman 3:18–20

A pesar de cierto descontento entre los ciudadanos nefitas, Helamán sigue gobernando como juez supremo con justicia y honor.

Y concluyó el año cuarenta y seis del gobierno de los jueces. Y aconteció que hubo todavía gran contención en la tierra durante el año cuarenta y siete, sí, y también en el año cuarenta y ocho.

No obstante, Helamán ocupó el asiento judicial con justicia y equidad; sí, se esforzó por observar los estatutos, y los juicios, y los mandamientos de Dios; e hizo lo que era recto a la vista de Dios continuamente; y anduvo en las vías de su padre, de tal modo que prosperó en la tierra.

Helaman 3:21

Helamán tiene dos hijos fieles: Nefi y Lehi.

Y ocurrió que tuvo dos hijos. Al mayor dio el nombre de Nefi, y al menor el nombre de Lehi. Y empezaron a crecer en el Señor.

Helaman 3:22–23

Los nefitas prosperan pacíficamente, pero todo el tiempo, las fuerzas de Gadiantón siguen maquinando en el trasfondo.

Y aconteció que hacia fines del año cuarenta y ocho del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, empezaron a cesar, en grado pequeño, las guerras y contiendas entre el pueblo de los nefitas.

Y sucedió que en el año cuarenta y nueve del gobierno de los jueces se estableció una paz continua en la tierra, todo menos las combinaciones secretas que Gadiantón, el ladrón, había establecido en las partes más pobladas de la tierra, combinaciones que en aquel tiempo no eran del conocimiento de aquellos que estaban a la cabeza del gobierno; por tanto, no fueron destruidas.

Helaman 3:24–26

La iglesia experimenta un crecimiento y progreso significativo, con decenas de miles bautizados y un derramamiento sin precedentes de bendiciones.

Y ocurrió que en este mismo año hubo una prosperidad sumamente grande en la iglesia, de tal modo que miles se unieron a la iglesia y fueron bautizados para arrepentimiento. Y tan grande fue la prosperidad de la iglesia, y tantas las bendiciones que se derramaron sobre el pueblo, que aun los propios sumos sacerdotes y maestros se maravillaron en extremo. Y aconteció que la obra del Señor prosperó, a tal grado que se bautizaron muchas almas e ingresaron a la iglesia de Dios, sí, hasta decenas de miles.

Helaman 3:27–30

La misericordia del Señor se derrama abundantemente sobre los Nefitas, porque las puertas del cielo están abiertas para todos.

Así vemos que el Señor es misericordioso para con todos aquellos que, con la sinceridad de su corazón, quieran invocar su santo nombre. Sí, así vemos que la puerta del cielo está abierta para todos, sí, para todos los que quieran creer en el nombre de Jesucristo, que es el Hijo de Dios. Sí, vemos que todo aquel que quiera, puede asirse a la palabra de Dios, que es viva y poderosa, que partirá por medio toda la astucia, los lazos y las artimañas del diablo, y guiará al hombre de Cristo por un camino estrecho y angosto, a través de ese eterno abismo de miseria que se ha dispuesto para hundir a los inicuos, y depositará su alma, sí, su alma inmortal, a la diestra de Dios en el reino de los cielos, para sentarse con Abraham, con Isaac, y con Jacob, y con todos nuestros santos padres, para no salir más.

Helaman 3:31–32

Los nefitas se regocijan en la próspera paz.

Y en este año hubo gozo continuo en la tierra de Zarahemla, y en todas las regiones circunvecinas, sí, en toda la tierra que poseían los nefitas. Y aconteció que hubo paz y un gozo inmenso durante el resto del año cuarenta y nueve; sí, y también hubo continua paz y gran gozo en el año cincuenta del gobierno de los jueces.