El Período de Gadiantón

La rebelión de los ladrones de Gadiantón

Helaman 6:15

Poco después, Cezoram, el juez principal, es asesinado a sangre fría junto con su sucesor, su hijo.

Y ocurrió que en el año sesenta y seis del gobierno de los jueces, he aquí, Cezóram fue asesinado por mano desconocida mientras se hallaba en el asiento judicial. Y aconteció que en ese mismo año también fue asesinado su hijo, a quien el pueblo había nombrado en su lugar. Y así terminó el año sesenta y seis.

Helaman 6:16–17

La abundancia y prosperidad de la gente una vez más los ha llevado a ser orgullosos, y recaen en un estado de maldad.

Y a principios del año sesenta y siete, empezó de nuevo el pueblo a tornarse sumamente inicuo. Porque he aquí, el Señor los había bendecido tan largo tiempo con las riquezas del mundo, que no habían sido provocados a la ira, a guerras, ni al derramamiento de sangre; por consiguiente, empezaron a poner sus corazones en sus riquezas; sí, empezaron a buscar la manera de obtener el lucro a fin de elevarse unos sobre otros; por tanto, empezaron a cometer asesinatos secretos, y a robar y hurtar, para obtener riquezas.

Helaman 6:18–19

La banda de Gadianton reaparece, liderando el camino del robo, asesinato y maldad.

Y he aquí, estos asesinos y ladrones eran una banda que habían formado Kishkumen y Gadiantón. Y sucedió que aun entre los nefitas había muchos de los de la banda de Gadiantón. Mas he aquí, eran más numerosos entre la parte más inicua de los lamanitas; y eran conocidos como los ladrones y asesinos de Gadiantón. Y fueron ellos los que asesinaron a Cezóram, el juez superior, y a su hijo, mientras ocupaban el asiento judicial; y he aquí, no los descubrieron.

Helaman 6:20–21

Los lamanitas intentan contrarrestar la influencia de los ladrones de Gadiantón, pero es en vano.

Y sucedió que cuando los lamanitas descubrieron que había ladrones entre ellos, se afligieron en extremo; y se valieron de cuantos medios había en su poder para destruirlos de sobre la faz de la tierra. Mas he aquí, Satanás incitó el corazón de la mayoría de los nefitas, a tal grado que se unieron a esas bandas de ladrones, y participaron en sus pactos y sus juramentos de que se protegerían y se preservarían unos a otros en cualesquiera circunstancias difíciles en que se encontrasen, a fin de que no fuesen castigados por sus asesinatos, y sus robos, y sus hurtos.

Helaman 6:22–24

Los ladrones de Gadiantón están meticulosamente organizados con señales secretas, pactos y similares, para mantener viva su empresa clandestina.

Y acaeció que tenían sus señas, sí, sus señas y sus palabras secretas; y esto a fin de reconocer al hermano que hubiese concertado el pacto, para que, cualquiera que fuese la iniquidad que su hermano cometiera, no lo perjudicara su hermano, ni tampoco aquellos que pertenecieran a la banda y hubieran hecho este pacto. Y así podrían asesinar, y robar, y hurtar, y cometer fornicaciones y toda clase de iniquidades en oposición a las leyes de su patria, así como a las leyes de su Dios.

Y cualquiera de los que perteneciesen a esa banda que revelase al mundo sus iniquidades y sus abominaciones, debía ser juzgado, no según las leyes de su patria, sino de acuerdo con las leyes de su iniquidad, las cuales les habían dado Gadiantón y Kishkumen.

Helaman 6:25

Alma había advertido específicamente acerca de este tipo de organización y los peligros que la acompañan.

Y he aquí, son estos juramentos y pactos secretos los que Alma mandó a su hijo que nunca se divulgaran al mundo, no fuera que llegasen a ser un medio para conducir al pueblo a la destrucción.