El Período de Gadiantón

Samuel el lamanita

Helaman 13:1

Los nefitas permanecen en la maldad, mientras que los lamanitas viven rectamente.

Y sucedió que en el año ochenta y seis persistieron los nefitas todavía en sus maldades, sí, en gran iniquidad, mientras que los lamanitas se esforzaron rigurosamente por guardar los mandamientos de Dios, según la ley de Moisés.

Helaman 13:2

Samuel, un profeta lamanita, llega a La ciudad de Zarahemla y predica, pero es rechazado y se da la vuelta para regresar a su hogar.

Y aconteció que en este año un tal Samuel, un lamanita, llegó a la tierra de Zarahemla y empezó a predicar al pueblo. Y ocurrió que por muchos días predicó el arrepentimiento al pueblo, y lo echaron fuera, y se hallaba a punto de regresar a su propia tierra.

Helaman 13:3

El Señor le dice que regrese a La ciudad de Zarahemla.

Mas he aquí, vino a él la voz del Señor de que volviera otra vez y profetizara al pueblo todas las cosas que le vinieran al corazón.

Helaman 13:4

Samuel no tiene permitido entrar en la ciudad, así que sube al muro de la ciudad y comienza a predicar desde la cima del muro.

Y aconteció que no permitieron que él entrase en la ciudad; por tanto, fue y se subió sobre la muralla, y extendió la mano y clamó en alta voz, y profetizó al pueblo todas las cosas que el Señor le puso en el corazón.

Helaman 16:1

Muchos nefitas creen las palabras de Samuel, y van a buscar a Nephi para confesar sus pecados y ser bautizados.

Y sucedió que hubo muchos que oyeron las palabras que Samuel el Lamanita habló desde las murallas de la ciudad. Y cuantos creyeron en su palabra fueron y buscaron a Nefi; y cuando fueron y lo hallaron, le confesaron sus pecados y no negaron, deseando ser bautizados en el Señor.

Helaman 16:2

Aquellos que no creen en Samuel lanzan piedras y disparan flechas contra él, pero Samuel está protegido por Dios y no es alcanzado.

Pero cuantos no creyeron en las palabras de Samuel se enojaron con él; y le arrojaron piedras sobre la muralla, y también muchos lanzaron flechas contra él mientras se hallaba sobre la muralla; mas el Espíritu del Señor estaba con él, de modo que no pudieron herirlo con sus piedras ni con sus flechas.

Helaman 16:3

Al ver que Samuel es intocable por rocas y flechas, más personas creen y van a la ciudad de Nefi para ser bautizados.

Y cuando vieron que no podían herirlo, hubo muchos más que creyeron en sus palabras, al grado de que fueron a Nefi para ser bautizados.

Helaman 16:4–5

Nefi bautiza a muchos de los conversos, y reitera las palabras de Samuel.

Porque he aquí, Nefi estaba bautizando, y profetizando, y predicando, proclamando el arrepentimiento al pueblo, mostrando señales y prodigios, y obrando milagros entre el pueblo, a fin de que supieran que el Cristo pronto debía venir, hablándoles de cosas que en breve se verificarían, para que supieran y se acordaran, en el día de su cumplimiento, que se las habían hecho saber de antemano, a fin de que creyeran; por tanto, cuantos creyeron en las palabras de Samuel fueron a Nefi para ser bautizados, pues llegaban arrepintiéndose y confesando sus pecados.

Helaman 16:6

Los no creyentes, enfadados porque no pueden herir a Samuel, declaran que está poseído por el diablo, y ordenan que sea capturado.

Pero la mayor parte de ellos no creyeron en las palabras de Samuel; por tanto, cuando vieron que no podían herirlo con sus piedras ni con sus flechas, gritaron a sus capitanes, diciendo:

Prended a este individuo y atadlo, porque está poseído de un diablo; y por el poder del diablo que está en él, no podemos herirlo con nuestras piedras ni con nuestras flechas; por tanto, tomadlo y atadlo, y llevadlo.

Helaman 16:7

Mientras se acercan para capturarlo, Samuel salta de la muralla y regresa al territorio de los lamanitas para predicar a su propia gente.

Y mientras avanzaban para echarle mano, he aquí, se dejó caer desde la muralla, y huyó de sus tierras, sí, hasta su propio país, y empezó a predicar y a profetizar entre su propio pueblo.

Helaman 16:8–9

Nunca se vuelve a tener noticias de Samuel.

Y he aquí, nunca más se volvió a saber de él entre los nefitas; y así se hallaban los asuntos del pueblo. Y así concluyó el año ochenta y seis del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.