¡Ay de los que juntan casa con casa,
hasta no haber más lugar,
para quedar solos en medio de la tierra!
En mis oídos ha dicho el Señor de los Ejércitos:
En verdad, muchas casas han de quedar asoladas,
y grandes y hermosas ciudades quedarán sin habitantes.
Sí, diez yugadas de viña producirán un bato;
y un homer de semilla producirá una efa.
¡Ay de los que se levantan temprano por la mañana para seguir la embriaguez;
que continúan hasta la noche, hasta que los enciende el vino!
Arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino hay en sus banquetes;
mas no observan la obra del Señor,
ni consideran las obras de sus manos.
Por tanto, mi pueblo ha ido en cautiverio,
porque carece de conocimiento;
y perecen de hambre sus nobles,
y su multitud se seca de sed.
Por tanto, el infierno ensanchó su seno,
y abrió su boca desmedidamente;
y allá descenderá la gloria de ellos,
y su multitud,
y su algazara,
y el que en ello se huelga.
Y el hombre vil será humillado,
y el varón poderoso será abatido,
y los ojos del altivo serán bajados.
Mas el Señor de los Ejércitos será ensalzado en juicio,
y el Dios Santo será santificado en justicia.
Entonces los corderos pacerán según su costumbre,
y los lugares desolados de los ricos los comerán los extraños.
¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad,
y el pecado como si fuera con coyundas de carro;
quienes dicen:
Dése prisa;
haga presto su obra para que podamos verla;
acérquese y venga el consejo del Santo de Israel
para que lo conozcamos!
¡Ay de los que a lo malo llaman bueno,
y a lo bueno malo;
que ponen tinieblas por luz,
y luz por tinieblas;
que ponen lo amargo por dulce,
y lo dulce por amargo!
¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos,
y prudentes delante de sí mismos!
¡Ay de los que son valientes para beber vino,
y varones fuertes para mezclar licores;
que justifican al inicuo por cohecho,
y quitan al justo su rectitud!
Por tanto, así como el fuego devora el rastrojo,
y la llama consume la paja,
su raíz será podredumbre,
y sus flores se desvanecerán como polvo;
porque han desechado la ley del Señor de los Ejércitos,
y han despreciado la palabra del Santo de Israel.
Por esta causa se encendió el furor del Señor contra su pueblo,
y extendió contra él su mano,
y lo hirió;
y se estremecieron los collados,
y sus cadáveres fueron destrozados en medio de las calles.
Con todo esto, no se ha aplacado su ira,
sino que aún está extendida su mano.
Y alzará estandarte a las naciones de lejos,
y les silbará desde el cabo de la tierra;
y he aquí que vendrán presto y aceleradamente;
y entre ellos no habrá cansado, ni quien tropiece.
Nadie dormitará ni se dormirá;
a ninguno le será desatado el cinto de los lomos,
ni se le romperá la correa de sus zapatos;
sus flechas estarán aguzadas,
y todos sus arcos entesados;
y los cascos de sus caballos serán como de pedernal,
las ruedas de sus carros como torbellino y su rugido como de león.
Rugirán como leoncillos;
sí, bramarán y se echarán sobre la presa,
y la llevarán seguros, y no habrá quien se la quite.
Y en aquel día rugirán contra ellos como el bramido del mar;
y si miraren hacia la tierra, he aquí, tinieblas y tribulación,
y la luz se obscurecerá en sus cielos.