El sermón de Jacob

Las naciones gentiles en la tierra prometida

2 Nephi 10:10–14

La tierra prometida será fuerte contra otras naciones y no tendrá reyes.

Mas he aquí, esta tierra, dice Dios, será la tierra de tu herencia, y los gentiles serán bendecidos sobre la tierra. Y esta tierra será una tierra de libertad para los gentiles; y no habrá reyes sobre la tierra que se levanten sobre los gentiles.

Y fortificaré esta tierra contra todas las otras naciones. Y el que combata contra Sion perecerá, dice Dios. Porque quien levante rey contra mí, perecerá; pues yo, el Señor, el rey de los cielos, seré su rey, y eternamente seré una luz para aquellos que oigan mis palabras.

2 Nephi 10:15–17

La palabra de Dios se cumplirá, y aquellos que luchan contra Sión caerán.

Por lo tanto, por esta causa, a fin de que se cumplan mis convenios que he concertado con los hijos de los hombres, que realizaré para ellos mientras estén en la carne, he de destruir las obras secretas de tinieblas, y de asesinatos, y de abominaciones. De modo que quien pugne contra Sion, tanto judío como gentil, esclavo como libre, varón como mujer, perecerá; pues son ellos los que constituyen la ramera de toda la tierra; porque aquellos que no son conmigo, contra mí son, dice nuestro Dios. Porque cumpliré mis promesas que he hecho a los hijos de los hombres, que realizaré para ellos mientras estén en la carne.

2 Nephi 10:18–19

Los gentiles se convertirán en parte de la Casa de Israel.

Por consiguiente, mis amados hermanos, así dice nuestro Dios:

Afligiré a tu posteridad por mano de los gentiles; no obstante, ablandaré el corazón de los gentiles para que les sean como un padre; por tanto, los gentiles serán bendecidos y contados entre los de la casa de Israel.

Por tanto, consagraré esta tierra a tu posteridad, y a aquellos que sean contados entre los de tu posteridad, como la tierra de su herencia, para siempre; porque es una tierra escogida, me dice el Señor, sobre todas las otras tierras; por tanto, es mi voluntad que me adoren todos los hombres que en ella moren, dice Dios.